Editorial*
En el mes de mayo de hace exactamente 17 años cobró vigencia el Convenio de Integración Cinematográfica, instrumento jurídico internacional que habiendo sido suscrito dos años antes en Caracas, hizo posible la creación de lo que es hoy la Conferencia de Autoridades Audiovisuales y Cinematográficas de Iberoamérica (CAACI), organismo de carácter multilateral nacido con la misión nada más y nada menos que de promover el desarrollo cinematográfico de la región.
No pocos progresos han podido ser alcanzados desde entonces. Creación y fortalecimiento de una institucionalidad pública cinematográfica en países donde era escasa, incipiente, débil o simplemente no había ninguna; adopción de leyes de fomento, protección y financiamiento o reformas de las existentes con el objeto de mejorar las condiciones generales de las cinematografías nacionales; suscripción y puesta en uso del Acuerdo Iberoamericano de Coproducción Cinematográfica; establecimiento de un extraordinario y exitoso programa de fomento y estímulo a la coproducción, formación y promoción del cine iberoamericano a partir de la creación de un fondo multilateral: Ibermedia; duplicación del número de Estados signatarios y participantes de estos emprendimientos de cooperación y entendimiento; fecunda contrastación de las distintas realidades nacionales como mecanismo derivador de políticas públicas altamente beneficiosas para cada una de las cinematografías integrantes de la región; entre tantos otros avances.
Mención especial merecen las recientes incorporaciones plenas al seno de la Conferencia de países del área centroamericana como Costa Rica y Panamá, que parecen signar una promisoria etapa en que otras naciones vecinas desean incursionar.
Del mismo modo, la también reciente incorporación del Ecuador a la CAACI y los frutos que empiezan a mostrarse en naciones como Chile, Colombia y Venezuela a partir de los nuevos marcos legales en materia cinematográfica que se dieron en esas naciones, son elementos que permiten ser altamente optimistas en el creciente potencial de la región.
La inminencia de la adopción por parte del Uruguay de una legislación cinematográfica que prevé la creación de un fondo para el fomento del audiovisual de ese país no es tampoco un hecho para nada menor dentro del escenario de cambios positivos en la cinematografía iberoamericana.
En medio de este panorama, lo mismo entusiasta que desafiante, la Secretaría Ejecutiva de la CAACI inicia a partir de este momento la emisión de un boletin mensual digital que hemos dado en llamar Revista Cine Iberoamericano, que se propone servir de bisagra comunicacional a lo interno de nuestra organización y a lo externo de la región iberoamericana, en procura de contribuir a la consolidación y visibilidad de un espacio audiovisual y cinematográfico común cada vez más fortalecido.
*Juan Carlos Lossada, Secretario Ejectutivo de la Cinematografía Iberoamericana. |