Del
5 al 12 de octubre próximos, a propósito del VI Festival Internacional
de Cine de Morelia, tendrá lugar la tercera edición del taller Morelia
Lab, que este año apoyará la realización de proyectos de documental en
un espacio novedoso que da cabida a la formación de productores
audiovisuales iberoamericanos.
Organizado por el
Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), la Sociedad General de
Escritores de México y la Conferencia de Autoridades Audiovisuales y
Cinematográficas de Iberoamérica (CAACI), el taller otorgará dos
premios de 50 mil pesos mexicanos (5 mil dólares), para el desarrollo
de dos de los proyectos participantes.
La Revista Cine
Iberoamericano conversó en Quito con el Director de apoyo a la
producción del IMCINE, Hugo Villa, quien explicó que este taller, a
diferencia de muchos otros, da especial relevancia a la figura del
productor, como personaje esencial dentro de la realización de un
proyecto audiovisual.
A juicio de Villa, Morelia Lab “es un
esfuerzo que nació desde el IMCINE con una mirada muy clara para darle
un lugar, un espacio y una voz a los jóvenes productores del cine
iberoamericano”.
“La estructura normal que conocemos de fomento
se centra alrededor de las figuras de los directores y se olvida en
muchos casos de lo importante que es el gestor, la otra parte de esta
aventura: el productor cinematográfico”, aseguró Villa.
La
primera edición de Morelia Lab apoyó proyectos de documental,
continuando en su segunda edición con los de ficción. Para esta tercera
entrega se regresa al fomento del documental, con la intención de
alternar de género cada año.
Villa comentó que son tres las
características que hacen de Morelia Lab un espacio ideal para el buen
desarrollo de los proyectos que allí se desarrollan. La primera de
ellas es el apoyo del Festival Internacional de Cine de Morelia y de la
ciudad mexicana en general.
“El Festival, que es un marco
excelente para realizar esta actividad, nos ayuda mucho con un espacio,
sobre todo con la importancia que está logrando con su programación y
sus actividades, además de que Morelia es una ciudad estupenda. A
partir de allí es que logramos este espacio para la formación de esos
primeros ladrillos que se ponen en la estructura industrial del
audiovisual iberoamericano”, aseveró Villa.
La segunda ventaja
es la relación que logran forjar los talleristas entre sí. “Es muy
interesante porque participa un número determinado de representantes de
países iberoamericanos, de las escuelas de cine de México, de la
Universidad de Guadalajara, y de la propia asociación de cineastas de
Michoacán, y esto permite que haya una capilaridad entre ellos y que
vayan formando relaciones que no necesariamente van a rendir frutos de
manera inmediata pero que a la larga seguramente van a rendir frutos
muy interesantes”.
“Hoy estamos teniendo productores que a los
20, 25, 28 años, están conociendo a otros productores iberoamericanos
que están en la misma situación que ellos, con proyectos similares, y
eso es uno de los valores extraordinarios”, dijo.
Finalmente, el
directivo del IMCINE explicó que la tercera ventaja “es el contacto
directo con jugadores de la industria que tienen visiones diferentes y
muy enriquecedoras: asesores de festivales, vendedores internacionales,
agentes de ventas de películas, productores europeos… que vienen mucho
a ayudarnos en este tipo de proyectos”
“Morelia Lab entrena a
los productores dentro de un esquema de pitching que normalmente no se
buscaba para los productores”, destacó Villa.
El taller, que
cerró su convocatoria para inscripciones el pasado 31 de julio,
informará los nombres de los realizadores admitidos a partir del
próximo 8 de septiembre en y se publicarán en los portales de Internet
del IMCINE (www.imcine.gob.mx), de SOGEM (www.sogem.org.mx) y del
Festival Internacional de Cine de Morelia (www.moreliafilmfest.com).
Prensa SECI